Un monitoreo ciudadano registró 205 interrupciones eléctricas en una semana, con consecuencias para el suministro de agua, el comercio y las actividades cotidianas.


Redacción Venezuela Adentro
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La electricidad se ha convertido en una preocupación constante para numerosas familias del estado Lara. Los cortes prolongados y las fluctuaciones de voltaje dificultan la organización de las actividades domésticas, afectan los pequeños negocios y agravan los problemas de otros servicios públicos que dependen del suministro eléctrico.

Durante la semana comprendida entre el 19 y el 25 de octubre de 2026, el observatorio ciudadano Activos por la Luz contabilizó 205 interrupciones eléctricas y 27 fluctuaciones de voltaje en 43 comunidades monitoreadas de la región. Los apagones acumularon 1.001 horas y 48 minutos, según el balance divulgado por medios regionales.

Esta cifra representa la suma de las duraciones de los cortes registrados en diferentes sectores, no un apagón continuo de más de mil horas. Sin embargo, permite dimensionar la frecuencia y extensión de las interrupciones denunciadas por los habitantes.

Una semana con más interrupciones

El informe muestra un deterioro respecto al período del 12 al 18 de octubre, cuando el monitoreo había registrado 137 cortes eléctricos y aproximadamente 670 horas acumuladas de interrupción.

En apenas una semana, el número de apagones reportados aumentó cerca del 50 %. El tiempo acumulado sin electricidad también creció considerablemente, mientras las fluctuaciones de voltaje disminuyeron de 33 a 27 episodios.

El municipio Iribarren, donde se encuentra Barquisimeto, concentró la mayor cantidad de incidencias, con 140 cortes distribuidos en 32 sectores. En Palavecino, cuya capital es Cabudare, nueve comunidades reportaron 55 interrupciones.

El registro también incluyó ocho cortes en Simón Planas y dos en Morán, lo que evidencia que los problemas no se limitan a los principales centros urbanos.

Cabudare, entre las zonas afectadas

Entre los sectores señalados en el monitoreo aparecen Cabudare Centro, Los Lagartos, Chucho Briceño II, Terepaima, Araguaney y Primavera, en el municipio Palavecino.

En estas comunidades se contabilizaron 12 interrupciones que sumaron 44 horas y 25 minutos durante el período estudiado. El viernes se registraron hasta cuatro cortes en una misma jornada, según la información difundida por el observatorio.

La repetición de estas fallas introduce una dificultad adicional para las familias: no basta con esperar a que regrese la electricidad, porque una nueva interrupción puede alterar nuevamente las actividades previstas.

El problema eléctrico también afecta el agua

Una de las consecuencias más importantes de la inestabilidad eléctrica es su relación con el abastecimiento de agua potable.

Los sistemas de captación, tratamiento y distribución necesitan energía para operar sus equipos de bombeo. Cuando se producen interrupciones o fluctuaciones importantes, el suministro de agua puede resultar afectado incluso después de restablecerse la electricidad.

En Lara, las dificultades del sistema de bombeo asociado al embalse Dos Cerritos han sido señaladas en informaciones regionales. Según antecedentes atribuidos a las autoridades estadales, determinados incidentes pueden obligar a reiniciar procesos operativos que requieren varias horas.

Esto significa que un corte eléctrico puede tener efectos más prolongados que su propia duración, especialmente en las comunidades que dependen de redes de distribución con dificultades operativas.

Comercios y hogares frente a la incertidumbre

La falta de electricidad también plantea dificultades para establecimientos comerciales que necesitan refrigeración, iluminación, equipos electrónicos o conexiones de comunicación para atender a sus clientes.

En los hogares, las interrupciones complican la conservación de alimentos, el funcionamiento de electrodomésticos, las tareas escolares y las actividades laborales realizadas desde casa.

Las fluctuaciones de voltaje añaden otra preocupación: el riesgo de averías en equipos eléctricos, particularmente cuando el suministro se interrumpe y restablece repetidamente.

El monitoreo ciudadano documenta la magnitud de las incidencias, aunque no permite determinar por sí solo el número total de personas afectadas ni establecer las causas técnicas específicas de cada interrupción.

La necesidad de información y respuestas

Los reportes de Activos por la Luz ofrecen un registro comunitario de las interrupciones y permiten comparar su evolución semanal. Sin embargo, no sustituyen un diagnóstico técnico de la red eléctrica ni una explicación oficial sobre las condiciones del servicio.

La situación plantea interrogantes sobre los trabajos de mantenimiento, la programación de eventuales restricciones y las medidas necesarias para reducir la frecuencia de los apagones.

Para las comunidades afectadas, contar con información anticipada sobre posibles interrupciones permitiría organizar mejor las actividades domésticas y comerciales, aunque no resolvería por sí mismo las deficiencias del suministro.

Mientras persisten los reportes ciudadanos, el balance correspondiente al 19-25 de octubre deja una señal clara: en decenas de sectores de Lara, la disponibilidad de electricidad continúa condicionando actividades esenciales de la vida cotidiana.

Fuentes referenciales:
El Informador: balance semanal de Activos por la Luz, 26 de octubre de 2026
El Impulso: monitoreo eléctrico de la semana anterior
El Impulso: reportes comunitarios del 19 de octubre