Dos historias de emprendimiento en Guinea-Bissau y Noruega muestran cómo la cocina tradicional acompaña a los venezolanos que emigran y se convierte en un puente cultural con sus nuevas comunidades.


Redacción:
Redacción Venezuela Adentro

La arepa venezolana ha encontrado nuevos comensales en lugares tan distantes como África Occidental y el norte de Europa. Detrás de su presencia en esos territorios hay historias de migración, adaptación y emprendimiento, protagonizadas por venezolanos que decidieron conservar sus tradiciones culinarias mientras construían una nueva vida lejos de su país.

Dos experiencias documentadas por Efecto Cocuyo el 25 de octubre de 2026 permiten observar ese recorrido. Una tiene como protagonista a Arianna Duarte, marabina establecida en Guinea-Bissau. La otra corresponde a José Luis Pinto, un ingeniero civil de Aragua que desarrolló un negocio gastronómico familiar en Noruega.

Sus trayectorias son diferentes, pero comparten una característica: la comida venezolana dejó de ser únicamente un recuerdo del hogar para convertirse en una actividad económica y una forma de intercambio cultural.

Una marabina lleva las arepas hasta África Occidental

Arianna Duarte emigró en 2017 a Guinea-Bissau, donde vive con su esposo, originario de ese país, y sus dos hijos. Su formación profesional es en Geociencias, pero la gastronomía terminó ocupando un espacio importante en su vida familiar.

En 2019, durante una visita de su madre, comenzó a experimentar con la preparación de empanadas venezolanas. Conseguir los ingredientes tradicionales representó uno de sus primeros obstáculos, especialmente por la escasa disponibilidad de harina de maíz precocida.

La familia probó inicialmente variedades locales de maíz hasta encontrar una preparación adecuada. Posteriormente, Duarte consiguió que comerciantes importaran harina para elaborar arepas.

La aceptación del producto exigió otra adaptación. Según explicó a Efecto Cocuyo, los clientes extranjeros preferían las arepas asadas, mientras que muchos consumidores guineanos mostraron mayor interés por las versiones fritas, especialmente cuando estaban rellenas de pollo y queso.

La experiencia permitió incorporar una preparación venezolana a los hábitos alimentarios de clientes que, en muchos casos, nunca habían probado ese plato.

ArepaBissau: una tradición convertida en emprendimiento

Después de mantener un restaurante familiar con distintas propuestas gastronómicas, Duarte y su esposo decidieron reorganizar el negocio. El 19 de agosto de 2026 pusieron en marcha ArepaBissau Take Away, un servicio de comida para llevar especializado en sabores latinoamericanos.

La decisión estuvo relacionada con las dificultades familiares que surgieron después de un accidente sufrido por su esposo en 2025 y con la necesidad de mantener una actividad económica compatible con otras responsabilidades laborales.

Actualmente, la propuesta incluye arepas, empanadas, patacones y tostones. Duarte también ha compartido sus conocimientos culinarios con clientes interesados en aprender a preparar estos alimentos.

Para la emprendedora, enseñar a elaborar una arepa representa una manera de mantener viva su relación con Maracaibo y transmitir parte de esa identidad a sus hijos, que crecen en un entorno cultural diferente.

En Noruega, un ingeniero convirtió la cocina en empresa familiar

A miles de kilómetros de Guinea-Bissau, José Luis Pinto desarrolló otra experiencia gastronómica. El venezolano, originario del estado Aragua, emigró con su familia a Noruega en febrero de 2018, después de haber trabajado como ingeniero civil y empresario de la construcción.

Sus primeros años estuvieron marcados por las dificultades para adaptarse al idioma, al clima y al mercado laboral. Antes de iniciar su negocio gastronómico trabajó en el sector de la construcción, incluso durante los inviernos escandinavos.

En 2022 comenzó a desarrollar DIDAU, un emprendimiento familiar de comida venezolana en Trondheim. El nombre reúne las iniciales de sus tres hijos: Diana, Daian y Augusto.

El proyecto comenzó con churros y tequeños, incorporó posteriormente arepas y otras preparaciones tradicionales y se expandió mediante unidades móviles de venta de alimentos.

Según declaró Pinto a Efecto Cocuyo, la empresa cuenta con tres vehículos gastronómicos y un restaurante. El emprendedor afirmó que recibe más de cuatro mil pedidos mensuales y que aproximadamente el 85 % de sus clientes son noruegos. Estas cifras corresponden a su propio balance comercial.

La gastronomía como encuentro entre culturas

La expansión de estos negocios demuestra que las recetas tradicionales pueden encontrar aceptación fuera de sus comunidades de origen, aunque requieren adaptaciones a los ingredientes disponibles, las preferencias de los consumidores y las condiciones económicas locales.

En Guinea-Bissau, Duarte aprendió a preparar versiones que resultaran atractivas para los habitantes de Bissau. En Noruega, Pinto ha procurado conservar los sabores venezolanos mientras amplía su oferta para un público mayoritariamente local.

Ambos emprendimientos también muestran la diversidad de experiencias de la diáspora venezolana. No todos los migrantes encuentran oportunidades inmediatas ni cuentan con las mismas condiciones para desarrollar negocios. En estos dos casos, la continuidad de las iniciativas estuvo asociada al esfuerzo familiar, la adaptación y la identificación de una demanda gastronómica.

Una tradición que permanece lejos del país

La arepa es uno de los alimentos más reconocibles de la cocina venezolana. Su preparación cotidiana está vinculada con desayunos familiares, reuniones y costumbres que forman parte de la memoria colectiva.

Fuera del país, su significado adquiere una dimensión adicional. Prepararla permite transmitir recetas entre generaciones, reunir a compatriotas y compartir con otras comunidades una expresión concreta de la cultura venezolana.

Las experiencias de Arianna Duarte y José Luis Pinto ilustran dos maneras de mantener ese vínculo. Desde Bissau y Trondheim, sus emprendimientos muestran cómo una tradición doméstica puede convertirse en una oportunidad de trabajo y, al mismo tiempo, conservar un lugar para Venezuela en la vida cotidiana de quienes emigraron.

Fuentes referenciales:
Efecto Cocuyo – Reportaje de Albany Andara Meza sobre Arianna Duarte y José Luis Pinto, 25 de octubre de 2026
La Patilla – Historia del emprendimiento gastronómico DIDAU en Noruega, 12 de agosto de 2026
Venezolanos en el Mundo – Sabores que se unen por Venezuela, 2026