La Asunción programó un encuentro cultural para el 28 de octubre dedicado a una de las expresiones más reconocibles del folclore venezolano, con una mirada a su historia y transmisión entre generaciones.


Redacción: Redacción Venezuela Adentro

La tradición de las burras y burriquitas volvió a ocupar un lugar en la agenda cultural de Nueva Esparta. El Centro de Artes Omar Carreño, ubicado en La Asunción, anunció para el miércoles 28 de octubre un encuentro dedicado a divulgar la historia, los significados y la permanencia de esta manifestación del patrimonio popular venezolano.

La actividad, convocada con entrada libre a partir de las nueve de la mañana, fue concebida como un espacio de intercambio cultural y acercamiento a una costumbre que combina danza, música, representación teatral y participación comunitaria.

La programación incluyó una intervención del cronista Alexis Marín Cheng, vinculado al municipio Gaspar Marcano, para abordar los orígenes y la evolución del baile. La información disponible confirma la convocatoria, aunque no permite establecer de manera independiente cuántas personas asistieron ni documentar el desarrollo completo de la jornada.

Una burra que cobra vida entre música y baile

La Burriquita es una representación festiva en la que un intérprete utiliza una estructura ligera que simula el cuerpo de una burra. El montaje se ajusta a la cintura y se acompaña de vestimentas coloridas, faldas, sombreros y otros elementos que varían según las costumbres de cada localidad.

Durante la presentación, el cultor realiza movimientos que evocan el trote, los giros y las reacciones del animal. La actuación incorpora gestos humorísticos y una relación directa con los músicos y espectadores.

En distintas regiones venezolanas, el baile se acompaña de joropos, merengues, parrandas y otras expresiones musicales tradicionales. No existe una única puesta en escena: las comunidades han desarrollado variantes que reflejan sus propias experiencias culturales.

Esta diversidad constituye uno de los rasgos más importantes de la manifestación, pues permite reconocer elementos comunes sin eliminar las particularidades regionales.

Una tradición que se transformó con las comunidades

Los antecedentes del baile se relacionan con expresiones festivas surgidas durante la época colonial y con procesos de intercambio cultural entre tradiciones europeas y africanas, posteriormente reinterpretadas por las comunidades venezolanas.

Su permanencia no depende únicamente de presentaciones organizadas. También está vinculada a celebraciones populares, encuentros vecinales, fiestas patronales y espacios donde los conocimientos se transmiten mediante la práctica.

El 21 de octubre de 2016, el Baile de las Burras y Burriquitas Tradicionales de Venezuela recibió reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación, según la referencia histórica recogida por Otilca Radio.

Ese reconocimiento nacional debe distinguirse de una eventual inscripción internacional ante la Unesco, que constituye un procedimiento diferente.

Nueva Esparta como punto de encuentro de cultores

El estado Nueva Esparta cuenta con antecedentes recientes de encuentros dedicados a esta expresión cultural. En abril de 2026 se desarrolló el segundo Encuentro Nacional de Burriquitas y Pollinitas, con delegaciones anunciadas de once estados venezolanos.

La programación de aquella celebración incluyó actividades en Juan Griego, espacios formativos en los municipios Marcano y Arismendi, y encuentros en comunidades de la península de Macanao.

Estas iniciativas permiten que participantes de distintas regiones intercambien experiencias sobre la música, la confección de los vestuarios, las técnicas de interpretación y la organización de las celebraciones.

También contribuyen a que niños y jóvenes conozcan una tradición que requiere tanto destrezas artísticas como conocimientos transmitidos por sus propios cultores.

El papel de los portadores culturales

La preservación de la Burriquita está estrechamente relacionada con quienes elaboran sus estructuras, preparan las vestimentas, interpretan la música y enseñan los movimientos característicos del baile.

En muchas comunidades, estas actividades se desarrollan mediante aprendizajes familiares y colectivos. Los participantes más experimentados transmiten conocimientos que difícilmente podrían conservarse únicamente mediante registros escritos.

Los encuentros culturales ofrecen una oportunidad para reconocer ese trabajo y acercarlo a personas que no han tenido contacto directo con la manifestación.

La participación de cronistas, músicos y cultores también permite explicar cómo las tradiciones populares cambian con el tiempo sin perder necesariamente los elementos que las identifican.

La memoria cultural encuentra espacio en La Asunción

La convocatoria del Centro de Artes Omar Carreño se suma a las actividades desarrolladas en Nueva Esparta para divulgar expresiones tradicionales venezolanas.

Más allá del espectáculo, el encuentro anunciado para el 28 de octubre propuso abordar la Burriquita como una práctica cultural sostenida por comunidades y generaciones de participantes.

La continuidad de esta manifestación dependerá de la posibilidad de mantener espacios de formación, celebración e intercambio, así como de documentar las experiencias de quienes la practican en distintas localidades del país.

Fuentes referenciales:
Otilca Radio — El Centro de Artes Omar Carreño albergará el Encuentro de Burras, 27 de octubre de 2026
Otilca Radio — II Encuentro Nacional de Burriquitas y Pollinitas, abril de 2026
Otilca Radio — Archivo sobre las burriquitas y su reconocimiento patrimonial