Un monitoreo ciudadano registró más de 1.001 horas acumuladas de interrupciones eléctricas en 43 comunidades entre el 19 y el 25 de octubre. Las fallas también afectan el abastecimiento de agua y las actividades cotidianas.


Los habitantes del estado Lara enfrentan una nueva semana de interrupciones eléctricas prolongadas que afectan el funcionamiento de los hogares, el comercio y otros servicios esenciales. El más reciente balance del observatorio ciudadano Activos por la Luz contabilizó 205 cortes de electricidad entre el 19 y el 25 de octubre de 2026, con una duración acumulada de 1.001 horas y 48 minutos en las comunidades monitoreadas.

El informe, difundido por el medio regional El Informador, señala que las fallas fueron reportadas en 43 comunidades y estuvieron acompañadas de 27 fluctuaciones de voltaje. Frente a la semana anterior, las horas acumuladas de interrupción aumentaron aproximadamente un 49,5 %.

Las cifras corresponden a la suma de los períodos sin servicio registrados en distintos sectores, no a una interrupción continua de más de mil horas en una misma localidad.

Barquisimeto y Cabudare concentran numerosas interrupciones

El municipio Iribarren, donde se encuentra Barquisimeto, concentró 140 interrupciones en 32 sectores. En Palavecino, nueve comunidades reportaron 55 cortes, mientras que Simón Planas y Morán también aparecieron en el balance semanal.

En Cabudare, sectores como Los Lagartos, Chucho Briceño II, Terepaima, Araguaney y Primavera figuraron entre las zonas afectadas. El monitoreo registró allí 12 interrupciones que acumularon 44 horas y 25 minutos durante la semana.

Aunque el promedio general de los cortes se situó alrededor de cinco horas, habitantes de diversas comunidades denunciaron suspensiones superiores a seis horas diarias.

La falta de electricidad también compromete el agua

Las consecuencias de las interrupciones van más allá de la iluminación y el funcionamiento de los electrodomésticos.

El suministro de agua depende de instalaciones de bombeo que requieren energía eléctrica estable. Las fluctuaciones pueden provocar la paralización de equipos y retrasar la recuperación del servicio.

Según el reporte regional, las fallas eléctricas también generan dificultades en estaciones de servicio que necesitan electricidad para sus operaciones, con posibles consecuencias para el transporte y otras actividades económicas.

Para las familias, estas interrupciones significan reorganizar las tareas domésticas, modificar horarios y afrontar la incertidumbre sobre la duración de cada suspensión.

Un problema que genera reclamos ciudadanos

Las dificultades del suministro eléctrico han provocado manifestaciones en diferentes localidades venezolanas durante octubre.

A comienzos de mes, vecinos de Barquisimeto y otras poblaciones participaron en protestas para exigir soluciones. Entre sus principales preocupaciones figuraban la duración de los racionamientos, las pérdidas comerciales y las dificultades para atender a personas mayores o con necesidades médicas.

El problema también ha sido documentado por organizaciones nacionales. Un informe difundido por El Pitazo señaló que el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró 531 protestas relacionadas con el servicio eléctrico durante septiembre.

La incertidumbre continúa para las comunidades

Los registros de Activos por la Luz permiten observar la evolución de las interrupciones en las comunidades que participan en su monitoreo, aunque no constituyen necesariamente un censo completo de todas las fallas ocurridas en Lara.

La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad del sistema eléctrico, la información que reciben los usuarios y las medidas necesarias para garantizar la continuidad del servicio.

Mientras no se produzca una mejora sostenida, numerosas familias larenses seguirán organizando sus actividades alrededor de una pregunta cotidiana: cuánto tiempo permanecerán sin electricidad.

Redacción Venezuela Adentro
Editor

FUENTES