El fin del TPS para venezolanos golpea con fuerza a una ciudad de Florida

Negocios vacíos, rentas en caída y aulas con menos alumnos: así se siente en Doral, la ciudad símbolo de la migración venezolana, el impacto del fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos.


Redacción Venezuela Adentro

El anuncio del fin del TPS para los venezolanos en Estados Unidos ha comenzado a tener efectos visibles en el sur de Florida, especialmente en Doral, una ciudad que durante más de una década fue refugio, punto de encuentro y motor económico para miles de migrantes provenientes de Venezuela. Lo que antes se conocía como “Doralzuela” por la fuerza de su comunidad hispana, hoy muestra señales de desaceleración y preocupación.

El reportaje de El Nacional describe un panorama que inquieta a comerciantes, arrendadores y autoridades locales. Los locales comerciales se vacían, los letreros de “se alquila” proliferan y las matrículas escolares registran una caída que preocupa a los distritos educativos. Detrás de estas cifras está el temor de miles de familias venezolanas que, al perder el amparo del TPS, enfrentan la posibilidad de quedarse sin empleo o ser deportadas.

El Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) fue concedido a los venezolanos en 2021 como respuesta a la crisis política y humanitaria del país. Permitía residir y trabajar legalmente en Estados Unidos a quienes habían huido del deterioro social y económico de Venezuela. Su término, ahora confirmado por las autoridades federales, deja a decenas de miles de personas en un limbo migratorio y económico.

En Doral, donde los venezolanos representan uno de los grupos más numerosos, el impacto es inmediato. Los comercios que dependían de esa comunidad comienzan a ver una baja en ventas. “Se nota menos movimiento, menos consumo, y hay muchos locales cerrando”, comenta una empresaria citada por medios locales. Las rentas, que durante años se mantuvieron altas por la demanda, están empezando a bajar ante la salida o el repliegue de familias que buscan alternativas más económicas o que simplemente regresan a Venezuela.

Las escuelas públicas del condado Miami-Dade también sienten el efecto. Algunos centros educativos que habían visto crecer su matrícula con niños venezolanos en los últimos años reportan ahora una disminución. Padres preocupados por su estatus migratorio prefieren mantener un perfil bajo o, en algunos casos, trasladarse a otros estados donde esperan encontrar opciones laborales más estables.

A nivel comunitario, organizaciones de ayuda humanitaria advierten que el fin del TPS podría agudizar la vulnerabilidad social. Muchos beneficiarios aún no logran regularizar su estatus ni acceder a otras formas de residencia. “No se trata solo de un permiso, sino de la posibilidad de mantener una vida digna y estable”, expresó un vocero comunitario citado en medios de Florida.

El gobierno estadounidense, por su parte, ha señalado que la medida forma parte de una revisión de los programas migratorios temporales. Sin embargo, para quienes construyeron una nueva vida en ciudades como Doral, el fin del TPS significa el riesgo de perderlo todo. “Aquí muchos abrieron negocios, crearon empleo, y aportaron al desarrollo local. Hoy sienten que el suelo se mueve bajo sus pies”, resume un líder de la diáspora venezolana.

El impacto no se limita a la economía o la educación. En el plano emocional, la incertidumbre vuelve a ser protagonista. “Nos habíamos acostumbrado a vivir sin miedo”, afirma una madre de familia. “Ahora otra vez tenemos que pensar qué pasará mañana”.

El caso de Doral se convierte así en un termómetro del estado de ánimo de toda una comunidad: la que soñó con rehacer su vida lejos del caos venezolano y que ahora, ante el cambio de reglas, enfrenta una nueva etapa marcada por la inestabilidad y la esperanza.

Referencias
El Nacional. “Fin del TPS para venezolanos en EE. UU. golpea a una ciudad en Florida: así afecta a negocios, rentas y escuelas”, 8 noviembre 2025.