Categoría: Voces de la comunidad | Estado Táchira | 26 de octubre de 2026
En San Cristóbal y otras localidades del estado Táchira, el calor intenso está transformando actividades tan habituales como llevar a los niños a la escuela, trabajar en la calle o descansar durante la noche. Los testimonios de varios habitantes muestran cómo las altas temperaturas, combinadas con interrupciones eléctricas y problemas de suministro de agua, afectan la vida cotidiana.
Algunas familias buscan refugio en patios y espacios abiertos cuando sus viviendas se vuelven demasiado calurosas. Otras procuran salir con suficiente agua, modificar sus horarios o encontrar momentos durante la jornada para refrescarse.
Estas experiencias fueron recogidas por la periodista Ismary Bustamante en un reportaje publicado por La Prensa del Táchira el 22 de octubre de 2026.
Llevar a los hijos a la escuela también exige precauciones
Glenda García, habitante de San Cristóbal, contó al medio regional que procura evitar las diligencias cuando el calor se vuelve especialmente intenso.
Sin embargo, algunas obligaciones familiares no pueden aplazarse.
Entre ellas se encuentra acompañar a sus hijas a la escuela. Durante el recorrido intenta aprovechar la sombra de los árboles para reducir la exposición al sol.
También explicó que salir con agua potable se ha convertido en una costumbre indispensable para su familia.
Lo que antes podía ser una precaución ocasional ahora forma parte de la preparación de cualquier desplazamiento.
La experiencia de García refleja cómo las condiciones ambientales pueden alterar la organización diaria de los hogares, especialmente cuando hay niños pequeños.
Cuando falla la electricidad, las familias salen al patio
Para Yusney Rangel, quien trabaja como vendedora en el centro de San Cristóbal, el problema no termina cuando concluye la jornada laboral.
Según relató, durante las noches sin electricidad, familiares y vecinos buscan espacios abiertos porque el calor dentro de las viviendas resulta difícil de soportar.
Los cortes de energía impiden utilizar ventiladores y equipos de aire acondicionado, precisamente cuando más se necesitan para descansar.
La situación también afecta a quienes deben levantarse temprano para trabajar, estudiar o atender responsabilidades familiares.
Los testimonios muestran que una interrupción eléctrica no representa únicamente la ausencia de iluminación: puede modificar las condiciones de descanso de toda una comunidad.
El agua que cada familia lleva consigo
La hidratación se ha convertido en otra preocupación para quienes transitan por las calles de San Cristóbal.
Cindy Morillo, residente de los alrededores de la Plaza Sucre, explicó que acostumbra llevar agua cuando sale con su hija y su mascota.
En su vivienda dispone de aire acondicionado y experimenta relativamente pocos cortes eléctricos, pero eso no elimina las dificultades que encuentra al desplazarse por la ciudad.
Comprar bebidas constantemente fuera de casa representa, además, un gasto que las familias intentan evitar.
La costumbre de llenar termos y botellas antes de salir muestra cómo los hogares adaptan sus decisiones cotidianas tanto a las temperaturas como a sus posibilidades económicas.
Trabajar bajo el calor y buscar tiempo para refrescarse
Los trabajadores que pasan buena parte del día en la calle enfrentan otras dificultades.
Juan Vargas, mototaxista del casco central de San Cristóbal, contó que aprovecha la cercanía de su vivienda para regresar durante el almuerzo y ducharse.
De acuerdo con su testimonio, aumentó de una a tres las duchas que toma diariamente para aliviar el calor.
Su experiencia muestra cómo las condiciones ambientales pueden alterar incluso los descansos de quienes dependen de actividades laborales realizadas al aire libre.
Pero no todas las personas cuentan con la posibilidad de regresar a casa durante su jornada.
Tampoco todos los hogares disponen de agua suficiente para refrescarse varias veces al día.
En San Josecito, el calor se enfrenta con poca agua
Luis Pérez, habitante de San Josecito, describió otra dificultad: las altas temperaturas coinciden con problemas de abastecimiento de agua en su comunidad.
Según explicó al periódico, necesita refrescarse, pero al mismo tiempo debe administrar cuidadosamente el recurso disponible.
Esa combinación obliga a reducir la duración de las duchas y a utilizar pequeñas cantidades de agua.
La situación evidencia una contradicción que afecta a algunos hogares: cuando el calor aumenta la necesidad de agua, las fallas del servicio limitan su disponibilidad.
En esas condiciones, las medidas domésticas para aliviar las temperaturas dependen de recursos que no siempre están garantizados.
Diferentes experiencias dentro de una misma región
Los testimonios recogidos por La Prensa del Táchira no describen una situación idéntica para todos los habitantes.
Algunas personas disponen de aire acondicionado y sufren pocos cortes eléctricos. Otras deben salir de sus viviendas durante la noche o racionar el agua que utilizan.
También existen diferencias relacionadas con el trabajo, la edad de los integrantes del hogar y las posibilidades económicas de cada familia.
Por ello, estas declaraciones deben entenderse como experiencias individuales documentadas, no como una encuesta representativa de toda la población tachirense.
Sin embargo, permiten identificar problemas concretos que merecen atención: el acceso continuo a electricidad, la disponibilidad de agua y las condiciones de quienes trabajan o se desplazan durante las horas más calurosas.
Las pequeñas decisiones que cuentan una realidad mayor
Detrás de cada testimonio aparecen decisiones aparentemente sencillas: buscar la sombra para caminar con los hijos, llenar una botella antes de salir, abrir la puerta hacia el patio cuando falta la luz o aprovechar un descanso para refrescarse.
Son adaptaciones que las familias incorporan a sus rutinas para enfrentar circunstancias que no siempre pueden controlar.
Los relatos también recuerdan que las dificultades de los servicios públicos tienen consecuencias que van más allá de los indicadores técnicos.
Se manifiestan en el descanso, la movilidad, el trabajo y la organización familiar.
En esta ocasión, las voces de Glenda García, Yusney Rangel, Cindy Morillo, Juan Vargas y Luis Pérez permiten conocer esas experiencias desde la perspectiva de quienes las viven.
Fuente: Ismary Bustamante, La Prensa del Táchira, 22 de octubre de 2026. Reportaje «Entre apagones y calor intenso, familias buscan alivio en patios y plazas».
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