Habitantes del sector Norte-Sur, en el municipio Panamericano, denunciaron que la falta de suministro afecta a niños, adultos mayores y estudiantes. La comunidad solicita una inspección del pozo que abastece sus viviendas.
Redacción Venezuela Adentro
31 de octubre de 2026
En el sector Norte-Sur del municipio Panamericano, en el norte del estado Táchira, varias familias denunciaron que llevaban más de dos meses sin recibir agua por tubería. La situación, documentada a comienzos de octubre, afecta actividades domésticas esenciales y ha generado dificultades adicionales para el funcionamiento de una escuela de la comunidad.
Los habitantes señalaron que no estaban recibiendo suministro ni desde el río ni desde los pozos utilizados para abastecer la zona. La ausencia del servicio afecta especialmente a los hogares donde viven niños y adultos mayores.
La denuncia fue recogida por Diario La Nación el 7 de octubre de 2026. Hasta el cierre de esta información no se dispone de una actualización independiente que permita confirmar si el abastecimiento fue restablecido.
La comunidad pide revisar el pozo de abastecimiento
María Ayala, vocera de los vecinos, explicó que la comunidad había solicitado reiteradamente la intervención de las autoridades para determinar qué ocurre con el pozo que abastece al sector.
Según su testimonio, las respuestas recibidas hacían referencia a problemas en el pozo de Plaza Venezuela, pero los habitantes sostienen que su suministro depende de otra instalación.
Esta diferencia resulta importante porque una reparación en un sistema distinto no necesariamente resolvería la interrupción denunciada por las familias de Norte-Sur.
Los vecinos solicitan que personal técnico inspeccione directamente el pozo correspondiente a su comunidad y determine las causas de la falta de agua.
El reporte periodístico no establece si la interrupción se debe a una avería mecánica, problemas eléctricos, disminución del caudal u otra causa. Cualquier explicación definitiva requiere una evaluación técnica.
La falta de agua también afecta las clases
La situación no se limita a las viviendas. De acuerdo con la denuncia, los estudiantes de la escuela local han debido retirarse antes de completar su jornada debido a la falta de agua y a las interrupciones del suministro eléctrico.
La disponibilidad de agua es indispensable para mantener los baños, las instalaciones de higiene y otras condiciones básicas de funcionamiento de un centro educativo.
Cuando el servicio falla durante períodos prolongados, las escuelas pueden verse obligadas a modificar sus horarios y reorganizar actividades.
La comunidad no ha presentado un balance público sobre la cantidad de jornadas escolares afectadas. Sin embargo, el testimonio recogido permite identificar una consecuencia concreta de la interrupción: la reducción del tiempo de permanencia de los estudiantes en el plantel.
Dos servicios esenciales que se afectan entre sí
Los habitantes también mencionaron fallas eléctricas recurrentes. Estas interrupciones pueden complicar el funcionamiento de los sistemas de bombeo cuando dependen de equipos alimentados por electricidad.
No obstante, todavía no existe información técnica suficiente para determinar cuánto contribuyen los cortes eléctricos al problema específico del pozo de Norte-Sur.
La coincidencia de dificultades en ambos servicios aumenta la incertidumbre de las familias, que necesitan conocer cuándo podrán disponer nuevamente de agua y si existen medidas temporales de abastecimiento.
Para los hogares con niños pequeños o personas mayores, la falta de agua representa además una dificultad para mantener rutinas de higiene y atender necesidades básicas.
Qué respuestas siguen pendientes
La primera respuesta necesaria es una inspección de la infraestructura que abastece directamente al sector Norte-Sur, con información pública sobre su estado y las reparaciones requeridas.
También resulta importante conocer si las autoridades han dispuesto algún mecanismo de suministro alternativo para las familias mientras persista la interrupción.
En el ámbito educativo, corresponde determinar qué medidas pueden adoptarse para garantizar condiciones sanitarias adecuadas y evitar nuevas reducciones de la jornada escolar.
La denuncia difundida el 7 de octubre no incluye una fecha oficial de reparación ni un cronograma verificable para normalizar el servicio.
Por esa razón, tampoco sería correcto afirmar que la comunidad continúa exactamente en las mismas condiciones al 31 de octubre sin contar con una nueva comprobación sobre el terreno.
Una situación que requiere seguimiento
El caso de Norte-Sur muestra cómo una avería o interrupción prolongada puede extender sus consecuencias desde las viviendas hasta las actividades educativas.
La comunidad ha identificado una instalación concreta que considera necesario revisar y ha solicitado la intervención de los organismos responsables.
El siguiente paso para esclarecer la situación es obtener un diagnóstico técnico del sistema, establecer las medidas de reparación y confirmar si el suministro ha sido recuperado.
Mientras no exista esa información, la denuncia permanece como un asunto que necesita seguimiento y respuestas documentadas.
Fuentes referenciales

