Nuevas emergencias en Trujillo y Cojedes reavivan la preocupación de las familias. Los síntomas están documentados, pero las causas de numerosos episodios siguen sin esclarecerse públicamente.
Redacción: Redacción Venezuela Adentro
Las emergencias registradas en instituciones educativas de Venezuela han colocado a numerosas familias ante una incertidumbre que se repite desde hace dos años: sus hijos presentan dificultades respiratorias, mareos, desmayos y otros síntomas durante la jornada escolar, pero las explicaciones sobre el origen de los incidentes continúan siendo insuficientes.
Los acontecimientos más recientes ocurrieron el 4 de noviembre de 2026 en los estados Trujillo y Cojedes. Al menos 61 personas resultaron afectadas en tres episodios reportados en establecimientos educativos de ambas entidades, según la información recopilada por El Pitazo.
Los incidentes forman parte de una sucesión de emergencias notificadas en distintos estados desde 2024. Aunque existen investigaciones policiales, hipótesis sobre sustancias químicas y reportes de atención hospitalaria, no se ha difundido una explicación científica que permita atribuir todos los acontecimientos a una misma causa.
Trujillo: una comunidad que exige conocer qué ocurre
En Burbusay, parroquia del municipio Boconó, estado Trujillo, nueve estudiantes, dos trabajadores y una docente del Liceo Padre Durán requirieron atención médica el 4 de noviembre después de presentar síntomas compatibles con una posible exposición a sustancias irritantes o tóxicas.
Entre las manifestaciones descritas figuraron mareos, adormecimiento de las piernas y reacciones cutáneas. Los afectados fueron atendidos en el ambulatorio local, mientras la preocupación se extendió entre padres y representantes.
La emergencia no fue la primera registrada en esa comunidad. Durante octubre se habían notificado otros episodios en el mismo establecimiento, incluidos casos que obligaron a trasladar estudiantes al Hospital Rafael Rangel.
El 5 de noviembre, familiares de los alumnos bloquearon la Troncal 7 para solicitar investigaciones, inspecciones sanitarias y garantías antes de reanudar las actividades académicas presenciales. La protesta se prolongó durante más de doce horas.
Ligmary Perdomo, vocera de los representantes, explicó que las familias habían presentado solicitudes a las autoridades educativas y reclamaban alternativas de enseñanza mientras se investigaban las emergencias.
Una información publicada por Diario de Los Andes el 7 de noviembre señaló que la comunidad decidió levantar la protesta después de alcanzar un acuerdo para celebrar reuniones con representantes de la autoridad educativa regional durante la semana siguiente.
Según ese reporte, las clases continuarían suspendidas preventivamente mientras se evaluaban las condiciones de seguridad de los planteles. El acuerdo constituye un avance en el diálogo, pero no representa por sí mismo el esclarecimiento de las causas.
Cojedes: dos emergencias durante una misma jornada
El municipio Tinaco, en el estado Cojedes, también registró episodios el 4 de noviembre. En la escuela Creación Tinaco, al menos 36 estudiantes resultaron afectados después de que se reportara la presencia de una nube de humo en el ambiente.
Ese mismo día, en el Liceo Nacional Petra de Bruguera, ubicado en el sector La Florida, otras 13 personas necesitaron asistencia médica. El reporte del Cuerpo de Bomberos identificó entre los afectados a once adolescentes de entre 13 y 16 años y dos adultos.
Las personas atendidas presentaron dificultades respiratorias, dolor de cabeza, desmayos y vómitos. Los organismos de emergencia realizaron una evacuación preventiva de más de 600 integrantes de la comunidad educativa.
Durante la inspección preliminar de las instalaciones no se consiguió identificar una fuente específica que explicara los síntomas. La ausencia de una causa determinada impide afirmar qué sustancia estuvo involucrada o cómo se habría producido la exposición.
Un problema que se extiende a otros estados
Las emergencias de noviembre se suman a otros acontecimientos registrados durante octubre en Barinas, Portuguesa, Táchira y diferentes municipios de Trujillo.
El 30 de octubre, alrededor de 34 adolescentes del Liceo Alberto Arvelo Torrealba, en Barinas, recibieron atención médica después de presentar síntomas como dolor de cabeza, picazón, desmayos y dificultades respiratorias.
Ese mismo día, decenas de estudiantes y trabajadores del Liceo Andrés Lomelli Rosario, en Boconó, fueron trasladados al Hospital Rafael Rangel tras una emergencia ocurrida durante la jornada escolar.
El seguimiento periodístico de Runrun.es, reseñado por El Impulso, contabilizó al menos 53 episodios similares desde noviembre de 2024. Otros medios han publicado recuentos diferentes, dependiendo de los períodos examinados y de los acontecimientos incluidos.
Estas cifras deben interpretarse con cautela. Un episodio puede involucrar a numerosos pacientes, y los registros periodísticos no equivalen necesariamente a una estadística oficial consolidada.
Las hipótesis químicas todavía necesitan pruebas
Uno de los principales problemas para comprender los acontecimientos es la distancia entre las hipótesis divulgadas y los resultados toxicológicos confirmados.
En algunos casos se ha mencionado la posible mezcla de productos de limpieza. En otros se han planteado exposiciones a sustancias utilizadas en fumigaciones o actividades de saneamiento ambiental.
El 2 de noviembre, Diario de Los Andes publicó una información extraoficial según la cual las investigaciones del Cicpc sobre el incidente del Liceo Andrés Lomelli Rosario apuntaban a una mezcla de sustancias introducida por estudiantes.
El reporte mencionó posibles componentes químicos y señaló que el caso habría sido remitido al Ministerio Público. Sin embargo, al tratarse de información atribuida a fuentes extraoficiales, no debe considerarse una conclusión toxicológica pública y definitiva.
Además, una eventual identificación de sustancias en ese establecimiento no permitiría explicar automáticamente los episodios registrados en otras escuelas.
Qué advierten los especialistas
El médico toxicólogo José Trujillo, expresidente del Colegio de Médicos del estado Aragua, explicó a La Prensa de Lara que algunos síntomas descritos podrían ser compatibles con exposiciones a compuestos que afectan la actividad de la colinesterasa, entre ellos determinados organofosforados.
El especialista advirtió, sin embargo, que las manifestaciones clínicas no son suficientes para establecer una causa sin análisis de laboratorio que respalden el diagnóstico.
Esta distinción resulta fundamental. Los mareos, vómitos, desmayos y dificultades respiratorias pueden aparecer en diferentes situaciones médicas y ambientales. La coincidencia de síntomas no demuestra que todas las personas hayan estado expuestas al mismo agente.
Para determinar responsabilidades y prevenir nuevos incidentes se necesitan investigaciones individualizadas, evaluaciones ambientales, información clínica y, cuando corresponda, análisis toxicológicos realizados mediante procedimientos adecuados.
La seguridad escolar frente a la incertidumbre
Las familias de las comunidades afectadas reclaman información sobre las sustancias investigadas, las condiciones de seguridad de los edificios escolares y los criterios utilizados para autorizar el regreso a clases.
También solicitan que se consideren modalidades educativas alternativas cuando existan riesgos pendientes de evaluación. La suspensión prolongada de actividades presenciales puede afectar el aprendizaje, pero la reapertura requiere condiciones que permitan proteger a estudiantes y trabajadores.
Entre las medidas preventivas pertinentes figuran el almacenamiento seguro de productos químicos, la prohibición de mezclar sustancias de limpieza, la revisión de procedimientos de fumigación y la evacuación inmediata ante la presencia de vapores desconocidos o síntomas simultáneos.
Estas precauciones no sustituyen las investigaciones ni constituyen pruebas sobre el origen de los acontecimientos ya registrados.
Al 8 de noviembre de 2026, la información pública disponible permite documentar múltiples emergencias, traslados hospitalarios y reclamos comunitarios, pero no establecer una explicación única para todos los episodios.
La publicación de resultados verificables, la comunicación transparente con las familias y el seguimiento sanitario de las personas afectadas siguen siendo las principales respuestas pendientes.
Fuentes referenciales:
El Pitazo — Protesta de padres en Burbusay e intoxicaciones escolares, 6 de noviembre de 2026
Diario de Los Andes — Acuerdos para atender a los representantes de Burbusay, 7 de noviembre de 2026
El Pitazo — Emergencia escolar en Tinaco, Cojedes, 4 de noviembre de 2026
Diario de Los Andes — Información extraoficial sobre la investigación del Liceo Lomelli, 2 de noviembre de 2026
La Prensa de Lara — Crece el hermetismo ante episodios de intoxicación en centros educativos, 6 de noviembre de 2026
El Impulso — Casos de intoxicaciones escolares en Barinas y Trujillo, 2 de noviembre de 2026

