Una red de 56 aliados impulsa la recuperación educativa después de los terremotos de junio, con apoyo económico de Manos Unidas y atención a las familias afectadas.
Redacción: Redacción Venezuela Adentro
La recuperación de las escuelas afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio continúa movilizando a organizaciones sociales, educativas y de cooperación internacional en Venezuela. Cuatro meses después de la emergencia, la iniciativa Unidos en la Misión, vinculada a la Compañía de Jesús, busca ampliar los apoyos para recuperar espacios de enseñanza y acompañar a las comunidades que todavía enfrentan las consecuencias de los movimientos sísmicos.
El 28 de octubre, la organización informó sobre una nueva etapa de articulación con la entidad española Manos Unidas y otros aliados. El esfuerzo forma parte de un Plan Único de recuperación socioeducativa que pretende atender tanto los daños materiales como las necesidades emocionales y sociales de las familias.
La propuesta parte de una realidad concreta: reparar una escuela no consiste únicamente en recuperar sus paredes, techos y aulas. También requiere garantizar que los estudiantes puedan continuar aprendiendo y que los docentes dispongan de condiciones adecuadas para desarrollar su trabajo.
Cientos de escuelas necesitan atención
Según las cifras presentadas por Unidos en la Misión, aproximadamente 400 escuelas resultaron afectadas por los terremotos de junio. La organización estima que unos 200.000 estudiantes adicionales podrían enfrentar interrupciones en su educación como consecuencia de los daños.
Estas cifras corresponden a la evaluación comunicada por la iniciativa y deben distinguirse de un inventario oficial independiente de establecimientos completamente inhabilitados.
El padre Jesús Rafael Rodríguez Villarroel, conocido como Txuo, director de Unidos en la Misión, explicó durante una entrevista con la agencia española Servimedia que la recuperación exige mantener el acompañamiento a las comunidades más allá de la respuesta inmediata a la emergencia.
La continuidad escolar constituye una de las principales preocupaciones, especialmente para los niños y adolescentes cuyas familias ya enfrentaban dificultades económicas o problemas de acceso a servicios básicos.
Una red de organizaciones para reconstruir
El Plan Único reúne, según sus responsables, a 56 aliados y contempla una inversión superior a 12 millones de dólares para desarrollar diferentes líneas de recuperación.
La organización española Manos Unidas ha comprometido una contribución inicial de 300.000 euros para fortalecer las acciones de respuesta. El anuncio representa un respaldo financiero concreto, aunque no equivale a que la totalidad de las obras previstas haya sido ejecutada.
La participación de distintas organizaciones permite combinar recursos económicos, experiencia educativa, atención psicosocial y capacidades de acompañamiento comunitario.
El trabajo también busca coordinar esfuerzos para evitar que las iniciativas de asistencia funcionen de manera aislada y para concentrar recursos en necesidades identificadas por las comunidades educativas.
La recuperación también incluye a las familias
Las consecuencias de un terremoto pueden prolongarse mucho después de que finaliza la emergencia. La incertidumbre sobre las condiciones de las viviendas, las escuelas y los espacios comunitarios puede alterar las rutinas familiares y dificultar la continuidad de los estudios.
Por esa razón, Unidos en la Misión contempla acciones de acompañamiento psicosocial, además de las intervenciones destinadas a recuperar instalaciones educativas.
La atención emocional resulta especialmente relevante para niños, adolescentes, docentes y familias que experimentaron situaciones de riesgo o pérdidas durante la emergencia.
El proyecto también reconoce que la recuperación educativa depende de las condiciones del entorno. Una escuela rehabilitada necesita docentes, materiales, acceso seguro y familias con posibilidades de sostener la asistencia de sus hijos.
Un problema educativo que existía antes de los terremotos
La emergencia sísmica se produjo en un contexto de dificultades estructurales del sistema educativo venezolano.
De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2025, citados por Unidos en la Misión, aproximadamente 1,2 millones de menores se encontraban fuera del sistema escolar antes de los terremotos.
La cifra evidencia que la reconstrucción debe atender simultáneamente los daños ocasionados por la emergencia y los problemas que ya limitaban las oportunidades educativas.
La recuperación de espacios escolares representa, por tanto, una parte de una tarea más amplia que incluye permanencia estudiantil, protección de la infancia y acompañamiento a los educadores.
El desafío de convertir los apoyos en resultados
Unidos en la Misión ha solicitado la incorporación de nuevas organizaciones, empresas y personas solidarias para sostener el proceso de recuperación.
La iniciativa cuenta con una estructura de cooperación y compromisos financieros anunciados, pero todavía será necesario conocer el número de escuelas efectivamente rehabilitadas, los estudiantes que hayan recuperado sus espacios de aprendizaje y las comunidades atendidas mediante los diferentes programas.
Esos indicadores permitirán evaluar el alcance real del esfuerzo y distinguir los recursos comprometidos de los resultados obtenidos.
Mientras continúan las labores de recuperación, la prioridad expresada por las organizaciones participantes es evitar que los efectos de los terremotos se conviertan en una interrupción prolongada de la educación de miles de niños y adolescentes venezolanos.
Fuentes referenciales:
Unidos en la Misión — Organizaciones buscan apoyos para la recuperación socioeducativa de Venezuela, 28 de octubre de 2026

