En comunidades de Miranda, equipos móviles buscan a niños y mujeres embarazadas que enfrentan dificultades para acceder a consultas, vacunación y atención nutricional.
Redacción:
Redacción Venezuela Adentro
En Santa Lucía del Tuy, estado Miranda, recibir atención médica puede significar mucho más que acudir a un consultorio. Para algunas familias, el costo del transporte, la falta de especialistas o las dificultades para conseguir medicamentos retrasan consultas que resultan fundamentales, especialmente durante el embarazo y los primeros años de vida.
Frente a esas barreras, promotores comunitarios y profesionales sanitarios están llevando servicios directamente a sectores vulnerables. La experiencia fue documentada por UNICEF Venezuela en un reportaje publicado el 21 de octubre de 2026, que muestra el trabajo cotidiano de quienes organizan jornadas de salud y acompañan a las familias después de las consultas.
Moisés Sanabria: buscar a quienes necesitan atención
Moisés Sanabria forma parte de los Equipos Básicos de Salud Móviles. Su jornada comienza mucho antes de llegar a las comunidades: necesita aproximadamente dos horas de carretera para trasladarse desde su vivienda hasta el lugar de trabajo.
A las ocho de la mañana inicia los recorridos junto con médicos y personal de vacunación. Durante las visitas identifica familias que necesitan asistencia, explica la importancia de los controles periódicos y orienta a madres, padres y cuidadores sobre los servicios disponibles.
Entre las situaciones que encuentra figuran niños con bajo peso, mujeres embarazadas que todavía no han recibido controles prenatales y hogares que no pueden asumir fácilmente los gastos de traslado o tratamiento.
Su labor no consiste en sustituir al personal médico. Es un vínculo entre las familias y los servicios sanitarios, especialmente importante cuando las personas desconocen dónde pueden recibir atención.
Una jornada preparada con semanas de anticipación
En una de las actividades documentadas por UNICEF participaron doce profesionales de organizaciones locales y establecimientos sanitarios cercanos, incluidos especialistas en pediatría, ginecobstetricia y nutrición.
La atención se desarrolló en un establecimiento de salud que estaba en desuso y que fue aprovechado para ofrecer varios servicios durante una misma jornada.
Francisca Guilarte, licenciada en Enfermería y responsable de la organización, comienza los preparativos al menos quince días antes. Su trabajo incluye coordinar con líderes comunitarios, reunir al personal, comprobar la disponibilidad de vacunas y medicamentos y organizar el transporte de los equipos.
También se encarga de dar seguimiento a los casos que requieren atención adicional. Esta continuidad es esencial porque una consulta aislada no siempre resuelve los problemas de salud identificados.
Elys Rodríguez: un control prenatal que no podía seguir esperando
Una de las mujeres atendidas fue Elys Rodríguez, de 31 años, quien llegó desde Santa Rita con diez semanas de embarazo.
Después de trasladarse en transporte público y caminar hasta el centro de atención, recibió una evaluación por dificultades respiratorias y pudo realizarse una ecografía prenatal.
Durante la revisión nutricional, el personal detectó que presentaba bajo peso. Elys recibió orientación alimentaria, micronutrientes y la coordinación de nuevas evaluaciones médicas.
En su hogar cuida de dos hijas, de once años y dieciocho meses, mientras su pareja busca trabajo. Según explicó a UNICEF, sin la jornada habría tenido que esperar hasta reunir dinero suficiente para pagar la ecografía y adquirir los suplementos.
Su experiencia muestra cómo una actividad comunitaria puede reducir temporalmente las barreras económicas que retrasan el acceso a la atención materna.
Anderbis Acosta busca ayuda para su hija de nueve meses
Otra participante fue Anderbis Acosta, madre de seis hijos. Moisés la contactó para informarle sobre la jornada y facilitar que acudiera con sus dos hijas.
La menor, de nueve meses, nació prematuramente y ha tenido dificultades para aumentar de peso. Durante la evaluación, el equipo sanitario identificó desnutrición aguda severa y entregó alimento terapéutico, además de indicar seguimiento domiciliario.
La consulta permitió aclarar dudas de Anderbis sobre la administración del tratamiento. La madre explicó que anteriormente había recibido instrucciones que la llevaban a desechar parte del producto cuando su hija no terminaba una porción.
El personal revisó con ella las indicaciones correspondientes al alimento entregado. La recuperación de la niña, sin embargo, todavía requiere nuevas evaluaciones y acompañamiento profesional.
El desafío de mantener la atención después de la jornada
UNICEF apoya estas actividades mediante formación de personal, equipos, insumos y asistencia logística, en coordinación con el sistema público de salud.
El acompañamiento incluye prevención y detección de la malnutrición, vacunación, controles durante el embarazo y atención nutricional infantil.
Sin embargo, persisten limitaciones importantes. Algunas familias necesitan especialistas que no están disponibles durante las jornadas, mientras otras requieren apoyo económico para continuar los tratamientos.
Los equipos también han encontrado nuevas necesidades entre familias desplazadas por los terremotos, incluidas personas procedentes de La Guaira que ahora se alojan en viviendas de familiares o conocidos en Miranda.
La llegada de nuevos habitantes aumenta la demanda de servicios en comunidades que ya enfrentaban dificultades de acceso.
Una vocación nacida de la experiencia personal
Para Moisés Sanabria, el trabajo comunitario tiene una motivación personal. Su madre lo crió sola y falleció hace cuatro años. Él recuerda las dificultades que enfrentaron cuando necesitaban atención y no disponían de suficientes recursos.
Hace cuatro años comenzó a formarse como promotor comunitario de salud. Aprendió a identificar situaciones de malnutrición y a acompañar a las familias durante su atención.
Tuvo que interrumpir sus estudios de Enfermería por dificultades económicas, pero ahora está comenzando la carrera de Medicina. Su aspiración es convertirse en médico sin abandonar el compromiso con las comunidades.
En Santa Lucía, el trabajo de Moisés, Francisca y los demás integrantes de los equipos móviles demuestra el valor de acercar los servicios a quienes tienen dificultades para buscarlos por su cuenta.
El reto pendiente es garantizar que las consultas, los tratamientos y las referencias médicas tengan continuidad. Para las familias, saber que alguien regresará a preguntar por su evolución puede ser tan importante como recibir la primera atención.
Fuentes referenciales:
UNICEF Venezuela – La salud sale al encuentro de los niños, niñas y embarazadas en Santa Lucía, 21 de octubre de 2026
UNICEF Venezuela – Versión internacional del reportaje sobre atención comunitaria en Santa Lucía

