La primera edición del festival Tejiendo Identidad reunió expresiones culturales indígenas, música popular, gastronomía andina y oficios artesanales. Durante tres días, el encuentro abrió un espacio para compartir conocimientos y acercar las tradiciones venezolanas a nuevas generaciones.


En el estado Táchira, las tradiciones culturales encontraron un espacio de encuentro durante la primera edición del festival Tejiendo Identidad, celebrado entre el 16 y el 18 de octubre de 2026.

La actividad reunió distintas manifestaciones de la cultura venezolana, desde el joropo y los ritmos de tambor hasta las artesanías elaboradas en arcilla, los sombreros tradicionales y las alpargatas.

El encuentro se desarrolló en las instalaciones de la Escuela Nacional de Danza y tuvo como propósito conectar a los participantes con las raíces históricas y culturales de la región y del país, según informó La Nación Radio el 21 de octubre.

Tres días dedicados a las tradiciones

La programación incluyó talleres, presentaciones artísticas y exhibiciones que permitieron al público conocer diferentes expresiones del patrimonio cultural venezolano.

Entre las actividades destacaron las jornadas de formación en joropo, tambor y cultura jivi, así como una exposición de más de 70 instrumentos musicales reunidos a partir de años de investigación.

La variedad de instrumentos permitió mostrar parte de la diversidad sonora que caracteriza a Venezuela, donde las tradiciones musicales han evolucionado de manera diferente según la historia y las costumbres de cada región.

También hubo presentaciones de danza, coros, percusión y propuestas escénicas multidisciplinarias.

Los instrumentos también cuentan historias

Uno de los aspectos más interesantes del encuentro fue la exhibición instrumental.

Los instrumentos tradicionales no representan solamente recursos para producir música. También conservan conocimientos relacionados con los materiales utilizados para fabricarlos, las técnicas de construcción y las formas de interpretación transmitidas entre generaciones.

En Venezuela, las manifestaciones musicales reflejan influencias indígenas, africanas y europeas, que se han combinado de distintas maneras a lo largo de la historia.

El joropo, por ejemplo, forma parte de la identidad cultural de diferentes regiones del país, aunque sus estilos y formas de ejecución presentan particularidades locales.

Los ritmos de tambor también ocupan un lugar importante en numerosas comunidades, especialmente en celebraciones vinculadas con la memoria afrovenezolana.

Artesanías que conservan conocimientos

El festival incorporó muestras de trabajos en arcilla, sombreros y alpargatas, además de expresiones de la gastronomía andina.

Estos oficios constituyen una parte importante del patrimonio cultural porque reúnen habilidades prácticas y conocimientos que suelen transmitirse mediante la experiencia familiar y comunitaria.

La elaboración de una pieza de cerámica, por ejemplo, requiere comprender las propiedades de la arcilla y dominar distintas etapas de modelado y acabado.

De manera semejante, la fabricación de calzado artesanal y la elaboración de sombreros reflejan técnicas adaptadas a los materiales disponibles y a las necesidades de cada territorio.

Su presencia en encuentros culturales permite que estos saberes sean conocidos por personas que no necesariamente tienen contacto cotidiano con los artesanos.

Un espacio para acercarse a la cultura jivi

La programación también incluyó actividades relacionadas con la cultura jivi, vinculada con pueblos indígenas presentes principalmente en territorios de la cuenca del Orinoco.

La incorporación de expresiones indígenas amplía la mirada sobre la diversidad cultural venezolana, que no se limita a las manifestaciones más conocidas de la música y las festividades populares.

Los pueblos indígenas conservan lenguas, conocimientos y prácticas culturales propias que forman parte de la historia y del presente del país.

En este sentido, los encuentros culturales pueden contribuir a que el público conozca mejor esa diversidad, siempre que las comunidades sean reconocidas como protagonistas de sus propias expresiones y conocimientos.

La cultura también necesita continuidad

La realización de un festival constituye una oportunidad para mostrar tradiciones, pero su conservación requiere esfuerzos que vayan más allá de unos días de actividades.

La transmisión de conocimientos depende de la existencia de personas dispuestas a enseñar, jóvenes interesados en aprender y espacios donde las manifestaciones culturales puedan practicarse.

También resulta importante que los artesanos, músicos y demás creadores encuentren condiciones que les permitan continuar desarrollando sus actividades.

El valor de estos encuentros, por tanto, no reside únicamente en la cantidad de presentaciones realizadas, sino en su capacidad para favorecer relaciones duraderas entre participantes y comunidades.

Una identidad construida desde las regiones

La experiencia de Tejiendo Identidad recuerda que la cultura venezolana está formada por una amplia variedad de tradiciones regionales.

Los ritmos musicales, los oficios artesanales, las preparaciones gastronómicas y las expresiones indígenas forman parte de una memoria colectiva que permanece viva gracias a quienes la practican.

La primera edición del festival abrió un espacio para reunir esas manifestaciones y acercarlas al público tachirense.

Su continuidad dependerá de la participación de los creadores, el interés de las comunidades y la posibilidad de mantener actividades de formación e intercambio cultural.

Para Táchira, encuentros de este tipo representan una oportunidad de reconocer su propia historia y, al mismo tiempo, descubrir expresiones que enriquecen la identidad de toda Venezuela.

Fuente principal: La Nación Radio, Armando Ruíz, 21 de octubre de 2026. Celebran la primera edición del festival cultural Tejiendo Identidad en Táchira.

Imagen referencial digital de un encuentro de música, danza y artesanía venezolana. No reproduce una fotografía del festival.

Nota editorial: La información sobre las actividades procede de la cobertura del medio regional. No se atribuyen cifras de asistencia ni resultados económicos que no hayan sido documentados.