Los movimientos de retorno superan las salidas en los registros terrestres de la OIM, aunque las visitas familiares, las dificultades económicas y la falta de oportunidades complican el regreso definitivo.
Redacción: Redacción Venezuela Adentro
El movimiento migratorio venezolano está experimentando una transformación que plantea una pregunta fundamental: ¿cuántas personas regresan realmente para reconstruir su vida en Venezuela y cuántas solamente cruzan la frontera por razones temporales? Los registros de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) muestran un aumento de los retornos terrestres, pero los especialistas advierten que esta tendencia no significa necesariamente el final del éxodo venezolano.
Durante los primeros nueve meses de 2026, las entradas por vía terrestre representaron el 61 % de los movimientos monitoreados por la OIM en las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil. Esta proporción supera en ocho puntos porcentuales la registrada durante el mismo período de 2025, según los datos actualizados por el organismo y difundidos el 28 de octubre por Deutsche Welle.
Detrás de estas cifras existen situaciones muy diferentes: personas que regresan para visitar familiares, resolver trámites, evaluar oportunidades laborales o establecerse nuevamente en su país. También hay quienes vuelven después de perder su situación migratoria regular o enfrentar dificultades para permanecer en las naciones que los acogieron.
Las cifras muestran un cambio en los movimientos fronterizos
La OIM identificó una modificación progresiva en la relación entre entradas y salidas terrestres. A finales de 2024, las salidas representaban el 58 % de los movimientos registrados y los retornos el 42 %. Durante 2025, esa relación se invirtió: las entradas alcanzaron el 57 % y las salidas descendieron al 43 %.
En 2026, el organismo registró entre enero y septiembre más de 20.000 personas ingresadas por vía terrestre a través de ambas fronteras con intención declarada de permanecer en Venezuela. Sin embargo, esta cifra corresponde al universo específico de movimientos monitoreados y no representa la totalidad de venezolanos que han regresado desde el extranjero.
La distinción es importante porque las estadísticas de cruces fronterizos no equivalen automáticamente al número de personas que se establecen definitivamente en el país. Un mismo individuo puede realizar varios desplazamientos y una intención declarada al ingresar no garantiza que permanezca a largo plazo.
La frontera con Colombia también refleja una movilidad cotidiana
El Observatorio de Migraciones, Migrantes y Movilidad Humana de Migración Colombia registró más de 17,2 millones de movimientos pendulares entre enero y mayo de 2026 en la frontera colombo-venezolana.
De ese total, aproximadamente 8,58 millones correspondieron a ingresos a Colombia y 8,63 millones a movimientos de regreso hacia Venezuela. Se trata de cruces, no de personas diferentes, y muchos responden a actividades comerciales, laborales, familiares o de acceso a servicios.
El departamento colombiano de Norte de Santander concentró el 86,2 % de estos movimientos, lo que evidencia la importancia de los pasos fronterizos para las comunidades que viven a ambos lados del límite internacional.
Estas cifras ayudan a comprender por qué un aumento de las entradas hacia Venezuela no puede interpretarse, por sí solo, como una recuperación permanente de la población emigrada.
Las familias influyen en la decisión de regresar
La reunificación familiar continúa siendo uno de los principales motivos que impulsan a los venezolanos a considerar el retorno. Después de años de separación, algunas personas desean reencontrarse con sus padres, hijos u otros familiares, aunque todavía no dispongan de condiciones económicas para establecerse definitivamente.
Un seguimiento de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), divulgado durante 2026, encontró que el 35 % de los venezolanos encuestados en seis países latinoamericanos contemplaba la posibilidad de regresar en un plazo de uno a cinco años.
La encuesta, realizada entre enero y marzo a 1.288 personas en Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Chile y Guatemala, también identificó que las perspectivas de empleo, seguridad y acceso a servicios públicos influyen en la decisión.
Por tanto, considerar el retorno no equivale a haber decidido regresar inmediatamente. Para numerosas familias, se trata de una posibilidad condicionada a cambios concretos en sus circunstancias.
Volver implica comenzar otra vez
El abogado Carlos Rodríguez, investigador del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, explicó a Deutsche Welle que Venezuela viene registrando retornos graduales desde antes de 2026.
El especialista advirtió que parte de estos desplazamientos responde a trámites administrativos, necesidades familiares y experiencias migratorias que no lograron consolidarse. También señaló las dificultades que enfrentan quienes intentan reincorporarse al mercado laboral venezolano.
Regresar después de varios años en el extranjero puede significar buscar nuevamente vivienda, recuperar documentos, encontrar empleo y reconstruir relaciones comunitarias. Para las familias con niños, también supone resolver cuestiones educativas y de atención sanitaria.
Las condiciones de los servicios públicos, los ingresos disponibles y las oportunidades de trabajo resultan decisivas para determinar si ese proceso puede sostenerse.
Las restricciones migratorias también empujan los retornos
No todos los regresos obedecen a una mejoría de las condiciones dentro de Venezuela. Las restricciones migratorias, la pérdida de permisos de residencia y las dificultades de integración en determinados países pueden influir en la decisión de volver.
Ana María Díez, presidenta de Coalición por Venezuela, señaló a Deutsche Welle que numerosas personas no consideran un regreso inmediato mientras no existan condiciones específicas para hacerlo.
La organización ha seguido las experiencias de comunidades venezolanas en diferentes países y advierte sobre los efectos de la xenofobia y de las restricciones a las vías de regularización.
En este contexto, es necesario distinguir entre el retorno voluntario, la movilidad temporal y las repatriaciones o deportaciones. Son procesos diferentes, con consecuencias jurídicas, económicas y familiares que no deberían agruparse bajo una misma interpretación.
La intención de quedarse no garantiza la permanencia
La OIM informó que seis de cada diez personas retornadas encuestadas manifestaron su intención de permanecer en Venezuela por tiempo indefinido. El organismo, sin embargo, aclaró que esa declaración no demuestra una permanencia efectiva a largo plazo.
Para conocer la magnitud real del retorno definitivo se necesitarían estadísticas continuas que permitieran seguir la evolución de quienes regresan, determinar si consiguen empleo, identificar sus condiciones de vivienda y comprobar cuántos vuelven a emigrar.
La ausencia de información pública suficientemente detallada dificulta responder estas preguntas y evaluar las necesidades de reintegración.
Los datos disponibles muestran una transformación en los patrones de movilidad venezolana, pero no permiten afirmar que el desplazamiento masivo haya terminado. El desafío va más allá de contabilizar entradas y salidas: consiste en conocer si quienes regresan encuentran condiciones para permanecer y reconstruir sus proyectos de vida.
Fuentes referenciales:
Deutsche Welle — Venezuela y sus migrantes: muchos regresan, pero el éxodo aún continúa (28 de octubre de 2026)
OIM — Tendencias regionales de movilidad en América Latina y el Caribe, enero-junio de 2026
Migración Colombia — Monitoreo de dinámicas migratorias, enero-mayo de 2026
Verifica Venezuela — Encuesta de ACNUR sobre las perspectivas de retorno de venezolanos

