• octubre 5, 2022

Venezuela, dictadura de izquierda generadora de hambruna y más

Economista Jesús Alexis González

La dictadura, como es suficientemente conocido, es un sistema de gobierno donde los poderes del Estado están concentrados en un individuo (caso N. Maduro) o en un partido (caso psuv), en un contexto autocrático (autoritario, y hostil hacia la oposición política) donde no existe la participación del pueblo y los partidos políticos son ilegalizados. La izquierda (en política) por su parte, hace referencia a una doctrina o ideología que en teoría defiende transformaciones sociales y económicas contrarias al sistema de mercado en razón, sostienen, a que el capitalista y el empresario se “apropia” del esfuerzo productivo ejercido por el trabajador al remunerarlo muy por debajo del valor de los bienes que han producido, lo cual asumen enfrentar y “vencer” bajo la figura del socialismo en procura de una inviable igualdad sustentada en una redistribución de una riqueza que en muy poco (o casi nada) el régimen ha contribuido a generar (caso Venezuela); en función de lo cual expropian (transferencia coactiva de la propiedad desde su titular al Estado) a la clase productiva (mientras agoniza) para hacerla llegar “gratuitamente” al sector social desfavorecido (en permanente crecimiento), al extremo que con el tiempo se hacen presente las estatizaciones (las empresas y/o sectores económicos pasan a ser controlados directamente por el Estado) que en la mayoría de los casos, ante el ineficiente manejo burocrático, propicia un desmantelamiento del aparato productivo y en consecuencia se hace presente una violenta caída del PIB (cantidad de bienes y servicios en circulación) y una devastadora hiperinflación (subida de los precios para “equilibrar” la oferta y la demanda mediante la contracción del deseo de comprar ante la obvia insuficiencia del ingreso real, que cobra vigor ante aumentos periódicos del ingreso nominal), que en conjunto impulsan la presencia de la pobreza y la hambruna (entre otros muchos males más).

En aras de una visualización de la destrucción de Venezuela que ha propiciado la dictadura “socialista” chavista-madurista, resulta propicio citar el Boletín No 94 de PROVEA (15 al 22 julio de 2019) titulado Crisis en Venezuela; donde se afirma: 1.- La prevalencia de la subalimentación casi se cuadruplicó al pasar de 6,4% entre 2012-2014 a 21,2% entre los años 2016-2018; al punto de situarse como el país con el más alto riesgo de deterioro significativo de la situación alimentaria luego de Yemen y Sudan del Sur; 2.- Violación de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, tanto individuales como colectivos; resaltando el rol perverso de las Fuerzas Armadas. Las violaciones a los derechos humanos, emanan del deterioro de la institucionalidad democrática; 3.- Discriminación, agresiones físicas y amenazas en la compra de alimentos subsidiados a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), aunado a la entrega de alimentos en mal estado; 4.- Aumento significativo de los presos políticos, que de 117 registrados en 2014 se incrementó hasta 590 para el 15 de julio de 2019 de los cuales 62 son mujeres. De igual modo, 8792 personas están sometidas a procesos penales bajo medidas cautelares, al tiempo que desde enero 2014 al 19 de julio de 2019 el Foro Penal tenía registrados 15.133 arrestos arbitrarios.

Desde un ángulo complementario, resulta de suma trascendencia destacar que durante el lapso 2015-2019 Venezuela retrocedió 18 posiciones en la clasificación de Economías de Latinoamérica y el Caribe, siendo que su PIB por habitante en dólares USA es el cuarto más bajo de las 30 economías registradas por el FMI, solo por delante de Honduras, Nicaragua y Haití (Cuba no pertenece al organismo); con el agravante que el mismo FMI prevé que para este 2019 el PIB retrocederá un 25%. Es de recordar (con nostalgia y rabia antidictatorial), que Venezuela fue durante décadas el país más rico de Latinoamérica y estuvo entre los ¡cinco primeros del mundo!

Reflexión final: Concluimos haciendo propio un aporte de Ludwig Von Mises (1981-1973) destacado economista austriaco que tuvo una profunda influencia en el moderno movimiento libertario en pro del mercado libre, quien sostuvo que la idea socialista implica un “error intelectual” habida cuenta que en la práctica es imposible organizar una sociedad por la fuerza, ya que la capacidad creativa del hombre es el origen de su voluntad, sus valoraciones sobre las cosas y su conocimiento; y en razón de ello cualquier sistema que se base en la coerción violenta (presión que se ejerce sobre una persona para forzar una conducta o un cambio en su voluntad) contra el hombre actuante, socava su capacidad creativa.

A la luz de tal premisa, puede y debe inferirse (extraer un juicio o conclusión) que la histórica voluntad de lucha de los venezolanos está intentando dominarla la dictadura madurista (disfrazada de socialismo y pueblo) por intermedio del ¡hambre!; no siendo una “casualidad” que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) afirmara que en la actualidad 21,2 millones de personas pasan hambre en Venezuela; es decir que ¡más del 70% de los venezolanos experimentan una angustiante hambruna! constituyendo un escenario que impide un fluir del pensamiento y del desenvolvimiento conductual, al no tener satisfecha la más importante  de las necesidades básicas: la alimentación.  


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