Una investigación publicada el 27 de octubre reconstruyó el movimiento subterráneo que sacudió el centro-norte del país el 24 de junio de 2026. El análisis identifica una ruptura de aproximadamente 230 kilómetros que conectó las fallas de Boconó y San Sebastián y alcanzó velocidades extraordinarias.
Redacción: Redacción Venezuela Adentro
Editor: Eduardo Schmitz
Cuatro meses después de los terremotos que devastaron sectores del centro-norte de Venezuela, una investigación científica internacional ha aportado nuevos elementos para comprender qué ocurrió bajo la superficie terrestre durante los movimientos sísmicos del 24 de junio de 2026. El estudio sostiene que la energía liberada no procedió simplemente de dos terremotos independientes, sino de un proceso complejo que involucró la ruptura sucesiva de dos sistemas de fallas geológicas.
El trabajo, publicado el 27 de octubre en la revista científica The Seismic Record, fue desarrollado por investigadores de universidades e instituciones sismológicas de Chile y Venezuela. Entre sus autores figuran Sebastián Riquelme, Jorge Crempien, Michael Schmitz y especialistas vinculados con la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
Los resultados permiten reconstruir cómo comenzó la ruptura en la falla de Boconó y posteriormente se extendió hacia la falla de San Sebastián, situada a lo largo de la región costera del norte venezolano.
La investigación también identificó que una parte de la ruptura avanzó a velocidades superiores a las de determinadas ondas sísmicas, un fenómeno conocido como ruptura supershear o supersónica de falla.
Una ruptura que conectó dos grandes fallas geológicas
Venezuela se encuentra en una región donde interactúan las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica. Ese movimiento acumulado durante largos períodos genera tensiones que pueden liberarse bruscamente en forma de terremotos.
Dos de las estructuras geológicas más importantes de esta región son las fallas de Boconó y San Sebastián.
La primera atraviesa parte de la cordillera de Mérida y se prolonga hacia el noreste. La segunda se extiende por el norte del país, próxima a la costa del Caribe.
Los investigadores encontraron evidencias de que el proceso sísmico del 24 de junio comenzó en el sistema de Boconó y continuó hacia el este, incorporando un segundo segmento correspondiente a San Sebastián.
Según el modelo presentado, la ruptura conjunta alcanzó aproximadamente 230 kilómetros de longitud y 30 kilómetros de anchura.
El movimiento liberó una energía equivalente a la de un terremoto de magnitud 7,6 en la escala de magnitud de momento.
Esta cifra representa la magnitud equivalente del proceso completo reconstruido por los investigadores. No debe confundirse con las magnitudes de 7,2 y 7,5 registradas inicialmente para los dos movimientos principales.
El movimiento bajo tierra duró cerca de 70 segundos
Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue la duración estimada de la ruptura.
El proceso se prolongó durante aproximadamente 70 segundos, casi el doble de lo que cabría esperar para un terremoto de magnitud equivalente según determinadas relaciones estadísticas utilizadas en sismología.
Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó registros de acelerómetros instalados en Venezuela, observaciones sísmicas procedentes de redes internacionales y mediciones satelitales de deformación del terreno.
Los datos obtenidos mediante interferometría de radar permitieron identificar patrones de desplazamiento compatibles con la participación de dos estructuras geológicas diferentes.
El análisis de las ondas sísmicas registradas a grandes distancias también ayudó a reconstruir la dirección y la velocidad con la que avanzó la ruptura.
La combinación de estos métodos permitió elaborar un modelo más completo del fenómeno que el ofrecido inicialmente por los registros automáticos de los terremotos.
La ruptura avanzó más rápido que determinadas ondas sísmicas
El hallazgo más destacado es la identificación de una ruptura supershear en parte de la falla de San Sebastián.
Este fenómeno ocurre cuando el frente de ruptura de una falla avanza a mayor velocidad que las ondas sísmicas de corte, conocidas como ondas S.
Los investigadores estimaron velocidades de ruptura cercanas a cinco kilómetros por segundo, con valores que podrían alcanzar aproximadamente 5,5 kilómetros por segundo en determinados sectores del modelo.
La velocidad es importante porque influye en la forma en que la energía sísmica se distribuye y alcanza las poblaciones cercanas.
En determinados terremotos, una ruptura supershear puede generar pulsos intensos de movimiento y modificar significativamente las aceleraciones y velocidades del suelo.
Sin embargo, este fenómeno no significa que todos los daños observados en Venezuela puedan atribuirse exclusivamente a la velocidad de ruptura.
Las características de los edificios, la distancia a las fallas, las condiciones del terreno y la vulnerabilidad de las infraestructuras también influyen en las consecuencias de un terremoto.
Por qué Caracas experimentó movimientos intensos
La investigación también examinó registros obtenidos en diferentes estaciones acelerográficas situadas en Caracas y sus alrededores.
Los científicos observaron diferencias entre las estaciones instaladas sobre formaciones rocosas y aquellas ubicadas sobre depósitos sedimentarios del valle.
El subsuelo de Caracas contiene capas de sedimentos que pueden alcanzar varios cientos de metros de espesor en determinados sectores.
Estas condiciones influyen en la propagación de las ondas sísmicas y pueden amplificar ciertos componentes del movimiento del suelo.
El estudio encontró que las estaciones situadas sobre sedimentos registraron velocidades del terreno superiores a las observadas en algunas estaciones instaladas sobre roca.
Los autores interpretan que las características del valle contribuyeron a amplificar el pulso sísmico recibido durante el terremoto.
Este resultado es relevante para la evaluación de riesgos en Caracas, donde conviven edificaciones de diferentes épocas, materiales y condiciones estructurales.
Más de 1.200 réplicas ayudaron a reconstruir el fenómeno
El equipo identificó 1.282 réplicas dentro de una región geográfica que comprende los principales segmentos estudiados.
La distribución de esos movimientos posteriores permitió examinar qué zonas continuaron liberando energía y cuáles registraron una actividad relativamente reducida.
Uno de los resultados fue la identificación de una menor concentración de réplicas en el sector donde los investigadores estimaron velocidades de ruptura supershear.
Esta distribución coincide con características observadas en otros terremotos de desplazamiento lateral registrados internacionalmente.
No obstante, la ausencia relativa de réplicas en un segmento no significa que haya desaparecido su peligrosidad sísmica ni permite anticipar con certeza cuándo ocurrirá otro terremoto.
La nueva interpretación y las evaluaciones anteriores
Los terremotos del 24 de junio fueron registrados inicialmente como una secuencia de dos movimientos principales separados por aproximadamente 39 segundos.
El Servicio Geológico de Estados Unidos describió el fenómeno como un doblete sísmico, con magnitudes aproximadas de 7,2 y 7,5.
La investigación publicada en octubre propone una interpretación física complementaria: ambos movimientos pudieron formar parte de un proceso de ruptura conectado, en lugar de constituir acontecimientos completamente independientes.
Esta interpretación ya había sido planteada preliminarmente por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile durante un seminario celebrado en septiembre.
La publicación científica incorpora ahora un análisis detallado de los registros sísmicos, las deformaciones satelitales y los modelos de propagación de la ruptura.
Existen también otros estudios recientes que utilizan metodologías diferentes y describen la secuencia como dos subeventos relacionados. Estas diferencias reflejan las distintas formas de representar un proceso geológico complejo, no necesariamente una contradicción absoluta sobre los movimientos registrados.
Qué cambia para la prevención de futuros terremotos
La principal consecuencia científica del estudio es que las evaluaciones de peligrosidad sísmica no deberían considerar siempre las grandes fallas como estructuras completamente independientes.
Los resultados muestran que una ruptura puede propagarse desde una falla hacia otra y generar un proceso más extenso que el previsto mediante modelos basados en un único segmento.
Esta posibilidad es especialmente importante en regiones donde varias fallas activas se encuentran conectadas o próximas entre sí.
Para Venezuela, los investigadores consideran necesario incorporar estos escenarios en los análisis de peligrosidad, la planificación territorial y el diseño de infraestructuras.
El nuevo conocimiento también aporta contexto a los desafíos de reconstrucción que todavía enfrentan las comunidades afectadas. En Caracas, familias de La Pastora continúan reclamando soluciones habitacionales después de perder sus viviendas o quedar expuestas a estructuras dañadas.
Las consecuencias de la emergencia también alcanzaron al sistema educativo. Un seguimiento sobre las escuelas afectadas por los terremotos documentó las dificultades de numerosos estudiantes para recuperar sus actividades regulares.
Comprender mejor la ruptura del 24 de junio no permite predecir la fecha de futuros terremotos. Su utilidad consiste en mejorar los escenarios de riesgo y ofrecer información más precisa para decisiones relacionadas con edificaciones, servicios esenciales y preparación comunitaria.
El estudio demuestra que los movimientos que afectaron a Venezuela fueron resultado de un proceso geológico especialmente complejo. La reconstrucción de lo ocurrido bajo tierra ofrece ahora nuevas herramientas científicas para evaluar la exposición sísmica de las ciudades del centro-norte del país.
Fuentes referenciales:
The Seismic Record — Investigación científica original, 27 de octubre de 2026
Seismological Society of America — Comunicado sobre los resultados del estudio
Pontificia Universidad Católica de Chile — Hipótesis sobre la ruptura de las dos fallas
Servicio Geológico de Estados Unidos — Mediciones satelitales de deformación del terreno
La Patilla — Información sobre el descubrimiento científico

